En Japón, el judo es mucho más que buscar medallas

20 de febrero de 2020
En esta entrevista el Sensei Ishiro Abe nos demuestra cómo Japón siente el Judo. Allí es algo más que un deporte de masas, es un método educativo y de vida. Disfrutemos de la sabiduría de nuestros mayores.

Dans cette interview, Sensei Ishiro Abe nous montre comment le Japon ressent le judo. Il y a plus qu'un sport de masse, c'est une méthode éducative et de vie. Profitons de la sagesse de nos aînés.

Dans cette interview, Sensei Ishiro Abe nous montre comment le Japon ressent le judo. Il y a plus qu'un sport de masse, c'est une méthode éducative et de vie. Profitons de la sagesse de

Exhibiendo con orgullo su cinturón rojo, que el convencer en uno de los maestros de judo más grandes de la historia, Ichiro Abe, de 97 años, esperará que los Juegos Olímpicos de Tokio no limiten su deporte a una búsqueda de medallas.

"Sobre todo, no debemos olvidar el espíritu original del judo", insiste AFP este nonagenario mientras calienta en el Kodokan, el recinto de judo mítico en Tokio, antes de una sesión de entrenamiento invernal a las 5:30 de la mañana.

Ichiro Abe se refiere a las ensñanzas del fundador del judo, al considerar como un "dios": Jigoro Kano (1860-1938), quien desde un retrato en blanco y negro colocado frente al dojo del Kodokan parece mirar con benevolencia a sus herederos .

"Ganar medallas está hoy por encima de todo. Espero que eso sea revisado un poco", agrega el gran maestro.

Para su fundador, el objetivo último del judo era alcanzar la "perfección" a nivel individual, travers de la disciplina y la práctica, contribuyendo así al bien de la sociedad.

Pero Jigoro Kano también está estrechamente vinculado a los Juegos Olímpicos. Fue el primer miembro asiático del Comité Olímpico Internacional (COI) de 1909 y viajó al extranjero para dar a conocer su deporte, abriendo de esta manera la vía a su introducción en el programa olímpico durante los primeros JJOO de Tokio, en 1964.

Pero además, en Japón, su legado va más allá del judo y de los JJOO: Jigoro Kano instituyó las primeras clases de educación física en la Universidad de Tokio y fundó la Asociación Japonesa de Deporte (JSPO).

En su regreso a un país de origen, el judo probablemente será uno de los deportes que más interés despierte durante los Juegos en la capital nipona.

Lejos de la dimensión filosófica con el que lo rodean algunos, esteporte de percibido por la mayoría de los aficionados y de los medios japoneses como un medio para aumentar la recolección de medallas en la cosecha olímpica.

Yasuhiro Yamashita, leyenda del judo en los años 1970-80, y en la actualidad presidente del Comité Olímpico Japonés, maró el reto para el país nipón de 30 medallas de oro.

Un objeto que "puede ser obtenido, por supuesto", con la ventaja de tener los Juegos en casa, estimó el antiguo rey de los tatamis, destacando el papel de la selección japonesa de rugby en la pasada edición de la Copa del Mundo, sobrio suelo japonés.

Durante la anterior cita olímpica, en Río en 2016, los judocas japoneses cosecharon 12 preseas, entre los tres metales, tres de las cuales fueron de oro.

"Es el año ideal para eclosionar una gran flor. Tenemos que buscar ser los mejores y los más fuertes", Kosei Inoue, seleccionador japonés de judo, medallista de oro en los Juegos de Sídney en el año 2000.

Pero en el Kodokan, responsable de la formación en esta 'Meca del judo', Motonari Sameshima, antepone la preeminencia de la disciplina sobre la competencia, en la misma línea que el veterano Abe.

"Que ganes o pierdas (un combate) es una forma diferente de entrenamiento", explicó AFP.

Unas enñanzas en las que podría haber inspirado la estrella mundial de este deporte, el francés del peso pesado Teddy Riner, doble campeón olímpico. Tras poner fin hace unos días, una serie impresionante conocida de 154 victorias consecutivas en casi una década, el éxito crítico: "Podré trabajar mejor", ya la derrota le "quitó presión".

Pero pese a sus éxitos olímpicos, Riner, con un 6º dan (grado honorífico en el judo) está aún lejos de la "perfección" en comparación con el nonagenario Ichiro Abe, quien lo contempla desde el alto de su 10º dan.


Proudly displaying his red belt, that convincing one of the greatest judo masters in history, Ichiro Abe, 97, will hope that the Tokyo Olympics will not limit his sport to a medal search.

"Above all, we must not forget the original spirit of judo," insists this nonagenarian AFP while heats at the Kodokan, the mythical judo compound in Tokyo, before a winter training session at 5:30 in the morning.

Ichiro Abe refers to the teachings of the founder of Judo, considering him as a "god": Jigoro Kano (1860-1938), who from a black and white portrait placed in front of the Kodokan dojo seems to look benevolently at his heirs.

"Winning medals is above all today. I hope that is revised a bit," adds the great teacher.

For its founder, the ultimate goal of judo was to achieve "perfection" at the individual level, traverses of discipline and practice, thus contributing to the good of society.

But Jigoro Kano is also closely linked to the Olympic Games. He was the first Asian member of the International Olympic Committee (IOC) of 1909 and traveled abroad to publicize his sport, thus opening the way for his introduction into the Olympic program during the first Tokyo Olympics in 1964.

But also, in Japan, his legacy goes beyond judo and the Olympic Games: Jigoro Kano instituted the first physical education classes at the University of Tokyo and founded the Japanese Sports Association (JSPO).

On his return to a country of origin, judo will probably be one of the sports that arouses most interest during the Games in the Japanese capital.

Far from the philosophical dimension with which some surround it, this support is perceived by most Japanese fans and media as a means to increase the collection of medals in the Olympic harvest.

Yasuhiro Yamashita, legend of judo in the years 1970-80, and currently president of the Japanese Olympic Committee, marked the challenge for the Japanese country of 30 gold medals.

An object that "can be obtained, of course", with the advantage of having the Games at home, estimated the former king of the tatamis, highlighting the role of the Japanese rugby team in the last edition of the World Cup, sober Japanese soil

During the previous Olympic meeting, in Rio in 2016, Japanese judocas harvested 12 medals, among the three metals, three of which were gold.

"It is the ideal year to hatch a large flower. We have to seek to be the best and the strongest," Kosei Inoue, Japanese judo coach, gold medalist at the Sydney Games in 2000.

But in the Kodokan, responsible for the formation in this 'Mecca of judo', Motonari Sameshima, puts the preeminence of the discipline over the competition, in the same line as the veteran Abe.

"Winning or losing (a fight) is a different form of training," explained AFP.

Some teachings that could have inspired the world star of this sport, French heavyweight Teddy Riner, double Olympic champion. After ending a few days ago, an impressive series known of 154 consecutive victories in almost a decade, the critical success: "I will be able to work better", and the defeat "took away pressure".

But despite his Olympic successes, Riner, with a 6th dan (honorary degree in judo) is still far from "perfection" compared to the nonagenarian Ichiro Abe, who contemplates him from the top of his 10th dan.
Présentant fièrement sa ceinture rouge, ce convaincant l'un des plus grands maîtres du judo de l'histoire, Ichiro Abe, 97 ans, espère que les Jeux olympiques de Tokyo ne limiteront pas son sport à une recherche de médailles.

"Par-dessus tout, il ne faut pas oublier l'esprit originel du judo", insiste cet AFP nonagénaire lors des manches au Kodokan, le mythique complexe de judo de Tokyo, avant un entraînement hivernal à 5h30 du matin.

Ichiro Abe fait référence aux enseignements du fondateur du judo, le considérant comme un "dieu": Jigoro Kano (1860-1938), qui, d'après un portrait en noir et blanc placé devant le dojo de Kodokan, semble regarder avec bienveillance ses héritiers.

"Gagner des médailles, c'est avant tout aujourd'hui. J'espère que c'est un peu révisé", ajoute le grand professeur.

Pour son fondateur, le but ultime du judo était d'atteindre la "perfection" au niveau individuel, traversant la discipline et la pratique, contribuant ainsi au bien de la société.

Mais Jigoro Kano est également étroitement lié aux Jeux Olympiques. Il a été le premier membre asiatique du Comité international olympique (CIO) de 1909 et a voyagé à l'étranger pour faire connaître son sport, ouvrant ainsi la voie à son introduction dans le programme olympique lors des premiers Jeux olympiques de Tokyo en 1964.

Mais aussi, au Japon, son héritage va au-delà du judo et des Jeux Olympiques: Jigoro Kano a institué les premiers cours d'éducation physique à l'Université de Tokyo et a fondé la Japanese Sports Association (JSPO).

À son retour dans un pays d'origine, le judo sera probablement l'un des sports qui suscitera le plus d'intérêt lors des Jeux dans la capitale japonaise.

Loin de la dimension philosophique dont certains l'entourent, ce soutien est perçu par la plupart des fans et des médias japonais comme un moyen d'augmenter la collection de médailles lors de la récolte olympique.

Yasuhiro Yamashita, légende du judo dans les années 1970-80, et actuellement président du Comité olympique japonais, a marqué le défi pour le pays japonais de 30 médailles d'or.

Un objet qui "peut être obtenu, bien sûr", avec l'avantage d'avoir les Jeux à domicile, a estimé l'ancien roi des tatamis, soulignant le rôle de l'équipe japonaise de rugby dans la dernière édition de la Coupe du monde, sobre Sol japonais

Lors de la précédente réunion olympique, à Rio en 2016, les judocas japonais ont récolté 12 médailles, parmi les trois métaux, dont trois d'or.

"C'est l'année idéale pour faire éclore une grosse fleur. Nous devons chercher à être les meilleurs et les plus forts", a déclaré Kosei Inoue, entraîneur du judo japonais, médaillé d'or aux Jeux de Sydney en 2000.

Mais dans le Kodokan, responsable de la formation dans cette «Mecque du judo», Motonari Sameshima, met la prééminence de la discipline sur la compétition, dans la même lignée que le vétéran Abe.

"Gagner ou perdre (un combat) est une autre forme d'entraînement", a expliqué l'AFP.

Quelques enseignements qui auraient pu inspirer la star mondiale de ce sport, le poids lourd français Teddy Riner, double champion olympique. Après s'achever il y a quelques jours, une impressionnante série connue de 154 victoires consécutives en près d'une décennie, le succès critique: "Je vais pouvoir mieux travailler", et la défaite "a fait disparaître la pression".

Mais malgré ses succès olympiques, Riner, avec un 6e dan (diplôme honorifique en judo) est encore loin de la "perfection" par rapport au nonagénaire Ichiro Abe, qui le contemple du haut de son 10e dan.
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